El anodizado de titanio es un proceso en el que se hacen crecer óxidos de titanio de forma artificial sobre el metal base de titanio mediante electrólisis. Existe un proceso muy similar para el aluminio; sin embargo, el anodizado de aluminio exige teñir la pieza para obtener el color deseado. Ese teñido suele encargarse a profesionales, porque puede resultar un proceso engorroso. Con el titanio no es necesario, gracias a que su película de óxido refracta la luz de forma distinta a la mayoría de los demás óxidos metálicos: actúa como una película delgada que refleja una longitud de onda concreta según su espesor. Variando la tensión aplicada durante el anodizado se controla el color de la superficie del titanio, lo que permite anodizarlo en prácticamente cualquier color imaginable.
El anodizado es la oxidación deliberada de la superficie de los metales por medios electroquímicos, durante la cual el componente que se oxida actúa como ánodo del circuito. Comercialmente solo se aplica a metales cuyas películas de óxido protegen frente a la corrosión progresiva, como aluminio, titanio, zinc, magnesio, niobio, circonio y hafnio. Estos metales forman películas de óxido resistentes y bien integradas que impiden o frenan el avance de la corrosión al actuar como membrana barrera frente a los iones.
El anodizado de titanio es la oxidación del titanio para modificar las propiedades superficiales de las piezas fabricadas: mejora el comportamiento frente al desgaste y realza el acabado estético.
Menor riesgo de gripado, al reducir la fricción y aumentar la dureza donde las piezas sufren abrasión.
Mayor resistencia a la corrosión de las superficies anodizadas (pasivadas).
Biocompatibilidad, con superficies de baja corrosión y sin contaminantes.
Color duradero y de bajo coste.
Alta calidad estética y un amplio espectro de colores.
Superficie eléctricamente pasiva y de baja corrosión.
Identificación biocompatible de componentes, ya que no se emplean tintes ni colorantes.
La superficie anodizada de una pieza de titanio permanece estable durante años si no se ve alterada por la abrasión ni por los limitados ataques químicos a los que el titanio es susceptible. El titanio es tan resistente a la corrosión que ni siquiera obedece las pautas habituales de la corrosión galvánica.
No, el titanio anodizado no es propenso a oxidarse. Muy pocas cosas le afectan una vez formada una película de óxido resistente y bien integrada. El titanio no se corroe con rapidez salvo en condiciones excepcionales y muy agresivas.
Para lograr un anodizado básico de piezas pequeñas de titanio basta con montar una celda electroquímica con una fuente de corriente continua y un electrolito adecuado. Con el circuito conectado de modo que el baño sea el cátodo y la pieza de titanio el ánodo, la corriente que atraviesa la celda oxida la superficie del componente. El tiempo en el baño, la tensión aplicada y la concentración (y la química) del electrolito modifican el color resultante. El control preciso es difícil de conseguir y mantener, pero se obtienen resultados satisfactorios con mucha facilidad.